Trinacia, el granero de helios: un viaje arqueológico a Sicilia

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Trinacia, el granero de helios: un viaje arqueológico a Sicilia

La ubicación estratégica de la isla de Sicilia (la Magna Grecia de Cicerón) en el Mediterráneo, unido a la fertilidad y belleza de sus tierras, han hecho que a lo largo de su historia haya sido codiciada por casi todos los grandes imperios o potencias. Reflejo de esas paulatinas ocupaciones son sus excepcionales tesoros –muchos de ellos desconocidos-. Proponemos un viaje a una de las zonas más bellas del Mediterráneo y que disfruta una de las mayores concentraciones de restos arqueológicos en buen estado de conservación.

Viaje con Miguel Ángel Valero

Geógrafo especialista en arqueología

Es licenciado en Geografía e Historia, especialidad Arqueología por la Universidad de Valencia y Doctor Internacional por la Universidad de Castilla-La Mancha, su Tesis Doctoral “La villa romana de Noheda. La sala triclinar y sus mosaicos” fue galardonada con el Premio Extraordinario de Doctorado. Es profesor Historia Antigua en la Universidad de Castilla-La Mancha y profesor de Prehistoria y Arqueología en el Centro Universitario de Cuenca. Cuenta con una dilatada trayectoria como arqueólogo, habiendo dirigido más de 250 intervenciones arqueológicas. Los principales resultados de sus investigaciones han sido plasmados en 10 libros de su autoría y 2 más en calidad de editor científico, además de más de 80 trabajos de investigación publicados de diversas revistas tanto nacionales como internacionales o como capítulos de libros. Ha organizado y dirigido tres congresos internacionales y cuatro seminarios, sin olvidar el comisariado de ocho exposiciones temporales y el diseño de cinco colecciones museográficas permanentes. Al ámbito puramente académico, hay que sumar su papel como director del Centro Universitario de la UNED en Cuenca.

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Día 1

España – Palermo

13 de abril de 2019

Presentación en el aeropuerto para embarcar a la isla que ha visto pasar por sus tierras infinidad de pueblos, Sicilia. Llegada al aeropuerto de Palermo. Recepción y traslado al hotel. Cena y alojamiento.
 

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Día 2

Solunto – Palermo

14 de abril de 2019

Situada a 18 Km de Palermo, Solunto será nuestra primera aproximación al pasado con su Ágora, Teatro, y el Odeón donde se llevaban a cabo los espectáculos musicales. El recorrido por el yacimiento permite comprobar la cantidad de elementos de uso público, como las termas con las diferentes salas de agua caliente, templada y fría, decorados con mosaicos en el fondo. La Vía del ágora (o decumano mayor) desemboca en el ágora, la gran plaza punto de encuentro de Solunto, rodeada de tiendas, una cisterna pública y otros elementos públicos. El teatro se excavó sobre la roca, como era habitual en las ciudades griegas, aprovechando el terreno, siendo muy similar al de Segesta. Los romanos lo remodelaron y hoy en día está bastante deteriorado. Desde Via Ippodamo da Mileto se disfruta de una bella postal de la bahía de Palermo y el Monte Pellegrin. Algunos edificios notables son la Casa di Leda, con un fascinante fresco que muestra a Zeus en forma de un cisne que seduce a la dama en cuestión, la Villa Romana o el Gymnasium, una residencia patricia, que todavía hoy tiene algunas columnas dóricas formando un peristilo. Por la tarde recorreremos la Bella Palermo, una asombrosa ciudad, repleta de piedras con historia. amalgama de retales que forman el gran puzzle de estrellas que brillan en Palermo. Cena y alojamiento. 
 

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Día 3

Segesta - Mothia

15 de abril de 2019

De origen incierto, Segesta fue poblado un pueblo anterior a los griegos, que helenizaron el asentamiento del XII a.c a su llegada a Sicilia. Desde el 580 a.c. se tiene constancia de las continuas disputas con la colonia de Selinunte. Tras la derrota sufrida pese a la ayuda ateniense, los cartagineses ofrecieron su apoyo a Segesta, destruyendo la rival Selinunte además de Agrigento, Gela e Himera en el 409 a.c. En este gran yacimiento destacan, además de sus murallas, su templo. Sin embargo, actualmente hay cierto consenso sobre la teoría que promulga que no se trata realmente de un templo, sino de una columnata levantada para solemnizar un lugar ya sagrado para los elimos. El conjunto lo forman 36 columnas coronadas por un arquitrabe liso y un friso dórico con metopas y triglifos, con unas medidas de 61×26 metros de largo. Además del templo, si seguimos un sendero hasta el Monte Bárbaro podremos ascender hasta la colina donde se ubica el teatro griego. La subida a pie de casi dos kilómetros merece la pena (hay autobuses cada 30 min). Construido en la segunda mitad del siglo III a.c. su cavea de 63 metros se orienta hacia el norte, en contra de lo habitual en los teatros griegos. Esta peculiaridad se debe a las deslumbrantes vistas que ofrecen las gradas de las colinas al Mar Mediterráneo. Sobre el mismo promontorio se esparcen restos de un castillo normando del XII, una mezquita, y una iglesia del siglo XV. Continuaremos nuestro recorrido hacia la Isla de San Pantaleón, a 25 km de Trápani: Mozia, antigua colonia fenicia con un entorno inolvidable, donde la puesta de sol con los molinos de sal representa una postal digna de disfrutarla. La antigua calzada romana que conectaba la isla con la costa siciliana está hoy sumergida, si bien hasta principios del siglo XX estuvo en uso, y por ella circulaban las carretas que llegaban a Mozia. Uno de los tesoros visitables es el asentamiento donde se conserva el mosaico de pavimento de piedra blanca y negra que representa lucha de animales como un toro, un león o un animal mitológico como el grifo. Cena y alojamiento en Marsala.
 

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Día 4

Selinunte – Agriento

16 de abril de 2019

Selinunte fue fundada por colonos griegos de Megara Hyblaea, en el siglo VII a.C. Desde el siglo V a.C. su destino estuvo ligado al de Cartago. Primeramente, en la guerra entre los griegos de Sicilia y los cartagineses, que finalizó en el 480 a.C. con la batalla de Himera, permaneció del lado de éstos últimos. A finales del siglo V a.C., el continuo enfrentamiento entre Selinus y la vecina Segesta, finalizó con la destrucción de Selinus a cargo de los cartagineses, aliados de Segesta. Selinus resurgió nuevamente, de la mano de Hermocrates de Siracusa, pero esta vez bajo la influencia púnica. Este dominio perduró hasta la Primera Guerra Púnica, cuando la ciudad fue destruida, y abandonada por los propios cartagineses, ante la inminente llegada de los romanos, siendo su población transferida a Lilibeo. Durante la época romana y bizantina el lugar permaneció inhabitado. Un gran terremoto acaecido en el siglo VII d.C. redujo a ruinas los edificios que aún quedaban en pie. Agrigento posee el conjunto de templos griegos mejor conservado del mundo. El valle de los templos de Agrigento, (antigua Akragas) patrimonio de la humanidad fue descrito por Píndaro como “la más hermosa de las ciudades mortales”. Fundada en el 580 a.C. conservó su esplendor hasta el 406 a.C. cuando los cartagineses sitiaron y saquearon la ciudad que albergaba 200.000 habitantes. De nuevo en época romana Agrigento gozó de importancia en el siglo III a.C. hasta su decadencia final con la llegada de bizantinos y cristianos que arrasaron sus templos paganos. Abandonada hasta que se convierte en recinto arqueológico. Los templos griegos de Agrigento son todos de estilo dórico y si bien su estado de conservación varía en función de cómo les afectaron terremotos y expolios, merece la pena, el Templo de Juno Lacinia, el Templo de la Concordia ( el mejor conservado), el Templo de Hércules, la tumba de Terón y el Templo de Júpiter Olímpico. , es un gigantesco edificio con una planta de 112,5 m de largo por 56 de ancho que nunca fue finalizado y cuyas dimensiones sólo eran superadas por el templo de Artemisa de Éfeso. Además de poseer columnas de 17 metros de altura y 4,2 de diámetro estaba adornado con 38 estatuas de Atlantes de casi 8 m. de altura. Junto al templo podremos observar la reproducción de uno de estos Atlantes cuya pieza original se encuentra en el museo junto a una maqueta del templo original. Cena y alojamiento en Agrigento.
 

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Día 5

Villa Romana y Morgantina

17 de abril de 2019

Los restos conservados de la Villa del Casale pertenecen al período de finales del siglo III d.C. – principios del siglo IV d.C., siendo posible que se tratara de una residencia palacial vinculada con el emperador Maximiano. La estratigrafía de la villa remonta sus orígenes al siglo I d.C., permaneciendo habitada desde entonces. La villa excavada cuenta con una extensión de 4.000 m2 distribuida en más de cincuenta estancias. La mayor parte de las dependencias cuentan con ricos mosaicos. La suma riqueza musivaria y la grandeza exclusiva de la villa, única en todo el Imperio romano que ha llegado hasta nuestros días de sus características, hicieron que entrara a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997. Se cree que los mosaicos de Villa del Casale son de origen norteafricano, posiblemente realizados por al menos dos maestros musivarios. Aidone, a apenas 15 minutos en coche desde Piazza Armerina es un pequeño pueblo medieval normando (siglo IX) que alberga en el antiguo convento capuchino y en la Iglesia de San Francisco, el museo de las excavaciones de Morgantina, uno de los enclaves griegos de interior más importantes de Sicilia. La visita a Morgantina comienza por el ágora, la plaza pública donde se desarrollaba la vida cotidiana, dividida en este caso en doa áreas conectadas por una escalera en forma de trapecio. En la parte superior existía un área comercial, el macellum, donde se distinguen las separaciones entre los locales. En una de las esquinas los edificios públicos del gymnasium romano y el bouleuterión. Si seguimos el perímetro cuadrangular se suceden los pórticos que llevaban al barrio de viviendas, algunas bastantes suntuosas y decoradas; además de graneros y hornos, que completaban Morgantina. Las casas conservan rastro de mosaicos (Casa di Ganimede), de capiteles dóricos y de otros elementos ornamentales. Cena y alojamiento en Acireale.
 

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Día 6

Akrai y Siracusa

18 de abril de 2019

A el teatro griego de Akrai lo forman bloques de piedra blanca y se distingue el área pavimentada de la orquesta, que fue añadido en periodo romano. Si bien es de dimensiones modestas, y acogía unos 600 espectadores, su estado de conservación es muy bueno y en verano se celebran conciertos y obras de teatro clásicas. Su descubrimiento se debe al barón Gabriele Judica en 1824. Detrás del teatro hallamos el Bouléuterion, una sala de reuniones con gradas, donde el consejo de la ciudad para la toma de decisions; y también detrás del teatro, en el lado izquierdo vemos una galería excavada en la tierra, son las latomías. Estas canteras que servían para extraer la roca que sirve de material, fueron utilizadas posteriormente como área de culto y necrópolis en periodo bizantino. Destacan los relieves de culto a héroes y los nichos similares a los de Pantálica. Encima de las latomías apenas se distinguen los cimientos del templo de Afrodita. En la tarde Siracusa, que cuenta con uno de los patrimonios arquelógicos más ricos de Sicilia, con la península de la Ortigia, núcleo original de población de los corintios que fundaron la ciudad, el parque arqueológico de Neápolis con su anfiteatro romano, el teatro griego, las Latomias o canteras de piedra, la Oreja de Dionisio, y la gruta Dei Cordari, o la de los Capuchinos, donde en época griega los esclavos extraían los bloques de piedra caliza para la construcción de edificios y murallas. Cena y alojamiento en Acireale.
 

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Día 7

Tindari y Taormima

19 de abril de 2019

La antigua Tíndaris fue una ciudad griega fundada por Dionisio el Viejo hacia el año 396 a. C. con exiliados de Mesenia, que habían sido expulsados por los espartanos de Naupacto, Zante y el Peloponeso en el transcurso de la Guerra de Decelia. Estos exiliados primero se establecieron en Mesina y finalmente en la nueva ciudad, a la que Dionisio otorgó parte del territorio que hasta entonces pertenecía a Abaceno. Llegó a tener 5000 habitantes con pobladores de otras ciudades. El nombre le fue dado en honor de Tíndaro y los Dioscuros. En 344 a. C. fue una de las primeras ciudades en declararse partidaria de Timoleón cuando desembarcó en Sicilia. Después abrazó el partido de Hierón II y le ayudó en su guerra contra los mamertinos en 269 a. C. Y esta tarde nos espera la perla de Sicilia: Taormina. Emplazada a doscientos metros de altura, sobre el Monte Tauros, una espléndida terraza natural, Taormina, la antigua colonia Tauromerion, fundada por colonos huidos de la saqueada Naxos en el 403 a. C, fue, arrasada por Siracusa, enaltecida por los romanos, y capital de la isla por un periodo breve de la Sicilia bizantina. Desde su toma por los normandos en 1078 hasta el siglo XVIII, no pasó de ser un apacible pueblo de costa. A partir del 1700, escritores alemanes e ingleses como Bartlett y Goethe que emprendían circuitos de inspiración por Europa, pararon por Taormina. El teatro se construyó al puro estilo griego aprovechando la geografía cuneiforme de la colina. Incluso hay peldaños de las escalinatas pulidos directamente sobre la roca. La vista desde las gradas permite una panorámica hacia la bahía de Naxos y el Etna al fondo. A pesar de que el origen del teatro es helenístico, pues así lo demuestran algunas inscripciones grabadas en la piedra recordando a Hierón II, su apariencia actual se corresponde con las modificaciones y ampliaciones realizadas en épocas imperiales romanas, sobre todo lo que tiene que ver con la estructura de la escena. La cavea o gradas del teatro de Taormina tienen un diámetro de 109 m. construidas en ladrillo, están divididas en 9 cuneos (cuñas), igual que el teatro griego de Siracusa. Cena y alojamiento en Acireale.
 

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Día 8

Catania

20 de abril de 2019

Bajo la atenta mirada del Volcán Etna, Catania ha sabido a lo largo de su historia adaptar su figura a los sucesivos desastres naturales que han moldeado la arquitectura de la ciudad. Siete veces arrasada por las erupciones volcánicas del Etna, y por terremotos desoladores, las últimas más catastróficas en los años 1169 y de 1693 obligaron a reconstruir Catania prácticamente desde cero. En el año 2002, la Unesco declaró a Catania como patrimonio histórico de la humanidad y actualmente muchos de sus monumentos están siendo restaurados para llevarlos a su antiguo esplendor. Su origen se remonta al 730 a.C. cuando llegaron los griegos por primera vez y fueron ellos quienes que marcaron el inicio de una larga cadena de invasiones y conquistas. La ciudad fue arrasada por la lava un total de siete veces, y en las capas bajo la ciudad actual está la ciudad romana, ciudad que le precedió, y la ciudad griega antes de ésta. Muchos de los antiguos monumentos de la ciudad romana han sido destruidos por los numerosos terremotos. Actualmente, los restos de los siguientes edificios pueden verse: el teatro (s.II), el Anfiteatro (s.II) y el Odeón (s.III). El símbolo de la ciudad es u Liotru, o la Fontana dell'Elefante que fue construida en 1736 por Giovanni Battista Vaccarini. Es un manufactura de piedra de lava que retrata a un elefante coronado por un obelisco. Cena y alojamiento en Acireale.

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