En busca del paraíso perdido de la reina: El Camino Real de Guadalupe
En busca del paraíso perdido de la reuna: El Camino Real de Guadalupe  - EL PAIS Viajes

En busca del paraíso perdido de la reina: El Camino Real de Guadalupe

Esta puede ser la historia de una imagen mariana aparecida en lo más profundo de unas fragosas montañas, pobladas de osos, lobos y alimañas. Una imagen escondida cuando los musulmanes invadieron España, y que le fue milagrosamente revelada a un pastor 600 años después. Esta puede ser otra historia. La de un viejo camino romano que comunicaba el Tajo con el Guadalquivir, de Toledo a Sevilla. Se obró el milagro, se recuperó el camino, se repoblaron las tierras, y llegaron gentes de todas partes. Esta es una historia de tres días, para recorrer aquel camino entre montañas. Un camino primero de romanos, luego de soldados, y finalmente de peregrinos que iban al santuario de la Reyna de los Cielos, y de la Hispanidad. Un perdido lugar al que otra reina, Isabel la Católica, llamó mi paraíso. Esta es una propuesta de un itinerario de historia y arte, que se atraviesa un extraordinario entorno natural, y es tan poco conocido como sorprendente.

Viaje con Vademente

El Equipo Vademente nace de la puesta en común de los proyectos de varios profesionales, licenciados en Geografía, Historia y Arte, con una larga experiencia desarrollada en ámbitos como el Museo del Prado, Patrimonio Nacional, las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, fundaciones y entidades culturales. Viajar para descubrir es una nuestras actividades fundamentales. Viajes diseñados para atender la inquietud por la cultura, la historia y el arte, de una comunidad de viajeros cada vez mayor. Por ello, nuestras propuestas no son convencionales. Porque recuperan el espíritu curioso del viajero antiguo, porque cada viaje, un tiempo siempre efímero, debe permanecer en nuestra memoria por habernos enriquecido y enseñado. Decía Proust: El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos sino en tener nuevos ojos, esa es nuestra intención, aprender a mirar con nuevos ojos.

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Día 1

Entre ríos

20 de abril de 2018

Comenzamos nuestro camino atravesando unas tierras situadas entre ríos, el Alberche y el Tajo, cuyos cauces confluyen, como nosotros, en Talavera de la Reina. Allí se entreveran también dos cadenas montañosas, la Sierra de Gredos y los Montes de Toledo. Por ello, Talavera es un confín en el que concurren cuatro regiones históricas: las Castillas del sur y del norte, y las Extremaduras castellana y leonesa. Fue cabeza de un gran territorio histórico, la Tierra de Talavera, cuya influencia se extendía desde Gredos al Guadiana, y desde la comarca de Torrijos a las de Trujillo y Cáceres. Esto explica que sus tradiciones, su habla, su gastronomía y sus costumbres anden entre varios mundos, que su identidad sea la propia de los lugares que actúan como catalizadores culturales. Talavera es una ciudad antigua. Primero fue vetona, luego romana, musulmana, cristiana, y nunca perdió importancia. Por ella se vadeaba el Tajo y en ella se cruzaban muchos caminos. Unas ventajas que, bien aprovechadas, la hicieron ser industriosa, mercantil y rica. Lo fue tanto que sirvió de dote a una reina, de ahí el apellido. Cabría esperar, de un pasado tan ilustre, un centro histórico monumental de primer orden, y lo tuvo, pero una malentendida modernidad dio al traste como buena parte de él. A pesar de esta destrucción conserva monumentos excepcionales como sus murallas y su Colegiata, medio gótica medio mudéjar, conventos renacentistas y barrocos, parroquias medievales, y la monumental Basílica de la Virgen del Prado. Un conjunto que merece la atención del viajero curioso, y mucho más si es peregrino a Guadalupe, pues Talavera es la antesala de las montañas que guardan el santuario. A recorrer esta histórica ciudad dedicaremos nuestra jornada, y en ella pernoctaremos.

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Día 2

Transierra

21 de abril de 2018

Retomamos nuestro Camino Real de Guadalupe para entrar en el territorio montaraz que alberga el santuario. Desde la comarca de La Jara toledana, las crestas de la Sierra de Altamira ya anuncian lo rudo del territorio que nos espera. Esta es tierra habitada de antiguo, como demuestra el espléndido dolmen de Azután, rehabilitada y repoblada, tras su abandono de siglos, por reyes castellanos y arzobispos toledanos. En Puente del Arzobispo se levanta uno de los puentes medievales más importantes del país, sirvió para dar paso a nuestro camino, pero también a la Cañada Real Leonesa, y es que tras las sendas espirituales también corren las económicas. Pasados los primeros puertos, entramos en la transierra, nombre antiguo dado a estos territorios entre montañas. Pasaremos el día recorriendo buena parte del excepcional Geoparque de las Villuercas, condición otorgada por la Unesco a espacios donde el equilibrio entre lo natural y lo antrópico es ejemplar, donde naturaleza y hombre aún conviven. Esta dualidad determinará nuestras visitas. Por un lado, visitaremos espacios de gran valor geológico y ecológico y, por otro, los testimonios de la historia y del arte, como las pinturas rupestres de Cañamero, el mudéjar de la parroquia de Alía o el gótico tardío de la de Berzocana. Un día a caballo entre estrechos valles y cimas quebradas, que guardan un portentoso microcosmos natural e histórico. Terminaremos en el corazón de estas tierras quebradas, en Guadalupe, nuestra meta.

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Día 3

Transierra

22 de abril de 2018

Nuestro camino, el que siguieron reyes y peregrinos, llegó a su meta. También llegaron aquí conquistadores e indígenas americanos, unos a encomendarse y otros a ser bautizados, juntos trasladaron la advocación guadalupana a América. Por aquí andaba Fernando el Católico cuando le llegó la hora de rendir el alma. Aquí tuvo su esposa, la reina castellana, su paraíso más particular. A este monasterio lo favorecieron todos los reyes españoles, el último fue Alfonso XIII que lo devolvió a una orden religiosa tras la desamortización del XIX. Guadalupe fue un centro cultural, artístico, intelectual y científico, de primer orden en la historia española. Los malos tiempos del abandono desamortizador mermaron en mucho su grandeza patrimonial, pero no la borraron. El imponente edificio, de un particular estilo híbrido entre el gótico y el Mudéjar, aún conserva espacios únicos como la Sacristía, con su excepcional colección de cuadros de Zurbarán, el Camarín, con su decoración exuberante que enmarca los lienzos de Luca Giordano, y una magnífica colección de objetos suntuarios y obras de arte. Su exterior parece una gran fortaleza, un conglomerado de torres almenadas, cúpulas y cresterías góticas, que se impone a la arquitectura menuda y popular de la Puebla que lo rodea. Puebla y monasterio se encuentran en una bella plaza, pero tal es el volumen del santuario que las casas parecen alejarse espantadas del gigante para hacerle hueco. Tras visitar la Puebla y el monasterio nos marcharemos dirección Madrid. Atravesaremos otro de los valles del Geoparque, el de Los Ibores, tierra de buen queso y bellos paisajes. Al frente irá apareciendo la enorme muralla de Gredos que nos anuncia que salimos de Las Villuercas. Allí, enfrentado al pico Almanzor y a la llanura del Campo Arañuelo, se levanta el único resto de la antigua Augustóbriga romana, aprovecharemos para visitarlo y continuar nuestro camino a Madrid.

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